Del encuentro, al que concurrieron unas 40 personas, tomó parte la capitán Estela Irma Borges, segundo jefe de la comisaría cuarta, quien respondió a cada una de las inquietudes de los asistentes, aunque, en algunos casos, a partir de la cruda realidad a la que deben hacer frente, sobre todo por la falta de hombres y medios para combatir el delito, quedó flotando una sensación de preocupación.
La Loma tiene aproximadamente unos 60.000 habitantes en la jurisdicción. Y para cubrir sus necesidades de seguridad se reparten entre 20 y 25 hombres en la calle por turnos de 12 horas, de los 80 que habría disponibles, la gran mayoría afectados a otras actividades como judiciales, custodia de presos, etc., además de cuatro patrulleros. En realidad había cinco, pero ayer a uno se le fundió el motor.
Según los vecinos, pese al esfuerzo que reconocen de parte de la Policía, la inseguridad creció en los últimos tiempos. Y dieron a conocer un listado con más de 50 episodios delictivos, a partir de abril de 2007, tres de los cuales tuvieron un final trágico (Flia. Villalba, 35 e/ 20 y 21; Nilda Ariccia, 38 e/ 20 y 21 y Edgardo Vallefín, Diag. 73 e/ 22 y 23).
A todo esto, la capitán Borges intentó traer un poco de calma. "Se está haciendo lo humanamente posible para cubrir todas las necesidades del barrio. Se implementaron operativos móviles y se puso especial acento en la interceptación de personas sospechosas".
Claro que también hizo mención a los problemas que le plantea la delincuencia. "Vemos que la gran mayoría de los robos se perpetran con motos. Y a veces se hace complicado perseguirlas, porque se meten en contramano y rápidamente cambian de jurisdicción".
Precisamente, en La Loma no hay personal motorizado. "Teníamos dos ciclistas, de gran utilidad, pero uno está con carpeta médica y el otro se fracturó en una caída", se lamentó la funcionaria policial.
Con semejante panorama, la desilusión se hizo piel en cada uno de los vecinos, más allá de que se comprometieron a redoblar esfuerzos, primero para ayudar a la seccional cuarta, y después para llevar sus reclamos a las autoridades municipales, quienes, según entienden, también tienen responsabilidad en esta problemática.
"Necesitamos que se arreglen las luminarias, porque la oscuridad genera inseguridad. Pero fundamentalmente que nos informen qué se hace con los fondos que nos cobran por la tasa de seguridad. Es a razón de 1,50 pesos por vecino", agregó.
"Vamos a llevar este planteo al intendente Bruera, a todos los bloques de concejales y a nuestros representantes políticos por la ciudad de La Plata, ya sean senadores o diputados provinciales. A ellos se los eligió y nos deben una respuesta con caracter de urgente. No podemos seguir viviendo así", señaló.
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